Garota de Ipanema

Olha que coisa mas linda
mas cheia de graça
é ela menina
que vem e que passa
num doce balanço a
caminho do mar.

Moça do corpo dourado
do sol de Ipanema,
o seu balançado
é mais que um poema,
é a coisa mais linda
que eu ja vi passar.

Ah! Por que estou tao
sozinho?
Ah! Por que tudo é tao
triste?
Ah! A beleza que existe,
a beleza que nao é
so minha,
que tambem passa
sozinha.

Ah! se ela soubesse que
quando ela passa
O mundo sorrindo
se enche de graça
E fica mais lindo
por causa do amor.

 

 

 

 

 

 



VINICIUS O POETA
GANI JAKUPI - MIGUEL JURADO

En la intersección de las calles Prudente y Montenegro, sentados en la terraza del antiguo bar Veloso, conversando de música y poesía y bebiendo chopes gelados (cañas de cerveza muy fría), Tom Jobim y Vinicius de Moraes vieron pasar a una bella chica hacía la playa. Un instante fugaz que fue motivo de inspiración para crear la que posiblemente sea la mejor y más conocida canción de la bossa nova. Hoy, la calle Montenegro se llama como el poeta y el bar, Garota de Ipanema.

Poeta, cantautor, periodista, diplomático, Vinicius de Moraes -el blanco más negro de Brasil, como le gustaba autodefinirse- nació en Río de Janerio el 19 de octubre de 1913. Su abundante obra y su existencia, están profundamente marcadas por la presencia constante de la mujer. Entre sus muchos colaboradores de viaje musical destacan Chico Buarque, Tom Jobim, Baden Powell y el estupendo guitarrista Toquinho, con el que inició en 1971 una estrecha relación que duró once años con más de mil recitales y más de un centenar de canciones grabadas, actuando con las más conocidas cantantes de Brasil, según la exitosa fórmula musical de Vinicius: la chica, el poeta y la guitarra. De entre sus numerosos trabajos, son muy conocidos en nuestro país sus tres discos grabados en La Fusa, café del Mar del Plata, con Maria Creuza, Maria Bethânia y la italiana Ornella Vanoni.

A Vinicius de Moraes, está dedicada la segunda entrega de la colección Music Cómics que incluye dos discos y un cómic sobre la grabación de los conciertos de La Fusa con Creuza y Bethânia, dos sobresalientes grabaciones que incluyen temas interpretados en directo y después grabados en estudio, con pequeñas joyas como Lamento no morro o Samba en preludio, Tarde en Itapoâ, O día da criaçao y una brillante versión de Garota de Ipanema.

En pocas ocasiones música y poesía se dan la mano, pero aquí se entrelazan con los cinco dedos de ambas manos. Por eso, Gani Jakupi y Miquel Jurado lo han tenido complicado para plasmarlo al cómic. A través de fotografías, textos y viñetas, vamos introduciéndonos en el momento de creación de estos discos. Si la música y la poesía de Vinicius tienen aristas, rugosidad y fuerza, para representarla, los dos artistas han elegido como elemento principal el óleo, en que el que los brochazos-pinceladas no son nítidas. Lo hermoso son las formas y contornos, no lo artificioso del color brillante informático. También libertad musical y artística, en el sentido más amplio, se plasman en los planos internos de las propias viñetas. Música y cómic, al unísono, rompen el clasicismo y los corchetes creativos.

Con esta fórmula, hace unos meses ya pudimos disfrutar del primer número de la colección dedicado a Tete Monteliu y pronto haremos lo propio con Chet Baker y Pete Seeger.

 

Miguel A. Alejo y Jesús Villalba

Editorial MusiComics/Discmendi
Barcelona, 2007. 64 páginas + 2 CD. 29,95 euros

 

 

 

 
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