JAZZ LIFE
WILLIAM CLAXTON

“Antes quedábamos el músico y yo. Conocía su trabajo y le pedía que se fiara de mis instintos. Ahora debo contar con el director de arte, el manager, el abogado, el directivo de la discográfica, el maquillador, el estilista... Sencillamente dejó de ser divertido.”

Entonces, Claxton dejó de fotografiar a esos músicos que ponían distancias entre su figura y el objetivo privilegiado de una cámara singular. Porque William Claxton, fallecido hace unas semanas, cuando estaba a punto de cumplir los ochenta y un años, no fue un fotógrafo cualquiera.

Además de haber sido un afamado, reclamado y reconocido retratista de lo más granado de Hollywood, Claxton se hizo famoso por contar, a través de sus imágenes, la historia del jazz más caliente de los Estados Unidos, cuyo testimonio podemos disfrutar en un libro excelente, primorosamente publicado por la exquisita editorial Taschen: “Jazz life”, un viaje fotográfico en que los trompetistas más cool y las bandas más ardientes de Nueva Orleans se dan la mano en un libro de tamaño colosal, que, para ser consultable, requiere de ser apoyado en alguna superficie sólida y consistente, no en vano “Jazz life” pesa del orden de cinco kilos.

Estamos, por tanto, ante un libro que es un tesoro. Además de las fotografías de música y músicos, Claxton contextualiza el tiempo y el lugar en que se desarrollaba la actividad artística del momento, las contradicciones y tensiones sociales, los paisajes, etcétera. Y sus fotografías rezuman realismo documental por los cuatro costados: edificios, autobuses, callejones, bares... porque el jazz es, fue la música popular. La música de la gente de a pie. La música de la calle.

Como si de un naturalista se tratara, Claxton se integraba en la vida de los músicos, camuflándose, hasta hacerse invisible. Entonces y sólo entonces, cuando no sólo era un testigo invisible, sino también un amigo y un cómplice, desenfundaba su cámara y empezaba a disparar. “Jazz para los ojos”, lo llamaba él. No es de extrañar, pues, que diversos músicos le dedicaran temas como “Clicking with Clax”, “Sound Claxton” o “Claxography”.

Por eso, el “Jazz life” de Claxton, además de una belleza sin igual, es un preciso y precioso documento que trasciende lo puramente musical para convertirse en un documento de culto sobre un tiempo que ya no volverá. Un testimonio en imágenes sobre una forma de entender la existencia en que no había fronteras entre la vida y el arte.

La muerte de Claxton supone, pues, un nuevo punto y final en una parte de nuestra educación sentimental que, por desgracia, hoy está un poquito más huérfana que ayer. Descanse en paz, Claxton, pero siempre acompañado por ese Be bop que tanto le fascinó.

 

Jesús Lens Espinosa de los Monteros

Jazz Life
William Claxton

Editorial:
Taschen
 

 

 

 
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