LOS JAZZMEN QUE VENÍAN DEL FRÍO
Entre las muchas cosas que han cambiado en Rusia, cabe mencionar el cese de la represión más o menos abierta que las dictaduras de cualquier signo han ejercido siempre contra el jazz. El enorme talento musical de los rusos también afecta a este género hasta hace poco casi clandestino, aunque el mercado japonés se ha fijado en ellos hace ya cierto tiempo. Los granadinos ya tuvimos la ocasión de descubrir al fenomenal Max Vax, y para muestra un botón!. La productora independiente Evergreen, que organiza festivales en Rusia y en EEUU, produce discos de una calidad cuanto menos sorprendente, y ocurre que su alma mater, Mikhaïl Grin, habla muy bien el español como secuela de los años en que todos los soviéticos aprendían lenguas como locos porque sólo los espías y los traductores podían viajar. Junto al acordeonista Vladimir Dalínin y a la refinada cantante Anna Buturlina, una de las pieza llamativas del catálogo de Evergreen es el veterano multi-instrumentista Herman Lukyanov, que defendió en primera línea la causa del jazz en los malos tiempos, y logró grabar para el legendario sello clásico Melodiya durante la perestroika, sobre todo desde que Gary Burton grabara su composición "Ivánushka el tonto".

Anna Buturlina
El reciente doble CD de Herman Lukyanov Chiórnym po biélomu (" En Blanco y Negro ", EG Jazz 018, Moscú 2008) nos adentra en un jazz que, para entendernos, podríamos calificar de "Mingusiano", un post-bop o pre-free con guiños a la estética de Eric Dolphy, Coltrane, con algunas huellas de la inigualable tradición musical rusa (p.ej. Dedication to Skriabin ). Además de la trompeta, Lukyanov toca el fliscorno tenor, un instrumento tan poco utilizado como sugestivo, de aspecto temible parecido al de un T-34 medio destruido, con sus muelles al aire, su enorme boquilla y su embrollada espiral de oxidados tubos y pistones, que une el viril flegmatismo del trombón al femenino mordiente de la trompeta. También toca una especie de " slide whistle " de doble tubo, algo así como un par de (mini)trombones de varas acoplados de sonido vagamente aflautado, que le permiten improvisar en dos voces simultáneas a lo Roland Kirk, o sea con monkianas disonancias entre ambas. Esos chismes son tan sorprendentes como la asombrosa forma en que el maestro ruso los domina. Está acompañado en esta ocasión por sus discípulos, los jóvenes leones del grupo Kadants "cadencia" (bajo, batería, piano, saxo tenor, flauta, clarinete bajo) y otros virtuosos invitados como Yakov Okun' (p), Igor Butman (ts) o Vladímir Nesterenko (p). Llama la atención cómo esta orquesta combina el perfeccionismo y el clasicismo jazzero con la búsqueda de un sonido moderno y original. El resultado es una potente máquina de swing, que aporta nuevos aires al siempre movedizo y cosmopolita universo del jazz.
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Herman Lukyanov |
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Petr Vyt - Israel de França |
Otro caso interesante es el del guitarrista checo Petr Vyt, un auténtico bohemio (nunca mejor dicho) que utiliza la técnica y el sonido de la guitarra clásica (se formó en los conservatorios y concursos de la antigua Checoeslovaquia y de Austria), al servicio de la música popular de Latinoamérica, lo que llevó a deambular durante años por Colombia, empapandose de ritmos afrocaribeños. El flamenco, otra de sus pasiones, lo llevó a Granada, donde aprendió sus peculiares técnicas guitarrísticas de los maestros locales. Allí conoció a Israel de França, un violinista con una trayectoria similar pero en sentido contrario, pues la música clásica lo llevó desde su Brasil natal a la Orquesta Ciudad de Granada de la que es miembro desde su fundación. Ambos confraternizaron artísticamente en ese ecléctico terreno, y grabaron un CD a dúo dedicado a los compositores brasileños e hispanoamericanos de comienzos del S.XX ( Carinhoso ) en una relectura "clásica" del patrimonio popular. Los grandes éxitos de siempre ( Frenesí, Carinhoso, Sons de carilhoes, Alfonsina y el mar , etc.) adquieren un sorprendente y emocionante lirismo al distanciarse de este modo de su género original, que incluye naturalmente una bachiana de Villa-Lobos, que se basaba en un principio similar en dirección inversa, a modo de cante de ida y vuelta. Toda la nítida pulcritud de la técnica clásica para un sonido deliciosamente antiguo y moderno en el que Dilermando Reis y Pixinguinha o Piazzola dialogan con el recuerdo omnipresente de Juan Sebastián.
Antonio Pamies
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