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Muere el pianista Andrew Hill el pasado mes de abril tras una larga resistencia al cáncer de pulmón diagnosticado en 2004. Músico de dimensiones estéticas e intelectuales totalmente innovadoras en los primeros ´60, Hill nacía en Chicago hace 75 años, donde recibió siendo adolescente clases de piano a cargo de Paul Hindemith, e inició su andadura profesional en clubes locales acompañando a Charlie Parker y Miles Davis. Andrew Hill abandonó Chicago en 1961 para unirse a Dinah Washington, al tiempo que aparecía en colaboraciones con Al Hibbler y Johnny Hartman. En esos mismos días, Alfred Lion decide apoyarlo creativa y económicamente, realizando grabaciones imprescindibles desde 1963 a 1970 para Blue Note entre las que destacamos: Black Fire(1963), Smoke Stack(1963), Point of Departure(1964), Judgement(1964)... Aunque su trabajo siempre atrajo la atención de músicos y crítica, nunca gozó de la popularidad merecida. En realidad, es al desaparecer de la escena musical -sin dejar de impartir clases en la Universidad de Portland, en la NYU y de componer, cuando vuelve a suscitar interés su obra. Él mismo consideraba voluble e imprevisible la reacción de los aficionados. Puede que sea ese halo de misterio lo que más impacta de sus composiciones. Discípulo de T.Monk, A.Tatum, B.Powell, hizo un uso del silencio, de la repetición, asimetría y disonancia jamás hallado anteriormente en la música de éstos. En los ´70 se doctora por la Colgate University y decide impartir clases en prisiones y escuelas públicas de California, siempre continuando con sus grabaciones. Aparece como sideman de Freddie Hubbard, Eric Dolphy, Joe Henderson, Woody Shaw... De una actividad frenética en los últimos años, podéis comprobar el listado de originales y colaboraciones en su web: http://www.andrewhilljazz.com/home.html, donde asimismo disfrutaréis de algunos fragmentos seleccionados en formato MP3, (clic recomendado en los solo piano desde el Queen Elizabeth Hall de Londres: de resonancia clásica, atemporal) aunque seguro que muchos estaréis adquiriendo los tesoros de la era Van Gelder a buen precio;) Adiós a un grande que supo mantenerse en un discreto plano desde el que gozaba de mejor perspectiva creativa. Comienzan ya a llegar a título póstumo los consabidos reconocimientos-"Honorary Doctor of Music Degrees" por la Berklee College of Music etc. Tarde. La vieja historia de siempre... Con voz apenas perceptible en los últimos meses, refería acerca de la improvisación: ”Estos momentos mágicos en los que ritmos y armonías se expanden y comienzan a encajar, cuando la gente se convierte en otro instrumento, no tienen precio. No pueden ser aprendidos, tan sólo sentirse.” Momentos mágicos como en la enigmática “Wailing Wail”(Smoke Stack), irrepetible instante de estado de gracia. El sonido lejano de una reunión de ballenas en aguas remotas a las que se habrá acercado probablemente el Sr. Hill ahora más ligero. Para celebrarlo.
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