------Fotos: Pepe Torres

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El recuerdo imborrable

Uno de los acontecimientos más esperados de la pasada edición del Festival Internacional de Jazz fue la cita a piano solo de Kenny Barron. Tenía que ser precisamente él, hombre poco dado a los protagonismos, quien clausurara dicho certamen. De esa cita se desprendía la ilusionante intención de grabar el concierto y editar posteriormente un disco. Todo un detalle para con Granada, habida cuenta que el pianista no tiene ningún trabajo registrado en solitario. En este cuidado trabajo, que ya se ha entregado en exclusiva a los abonados al festival, se suman el valor de exclusividad, el intrínseco musical y el afectivo. Porque todo lo que ha rodeado a este proyecto goza de la complicidad que une a las personas que aman esta música, a quienes la hacen con quienes la escuchan.

Hay un factor que se aprecia en esta posibilidad que ofrece la escucha posterior de una grabación respecto del concierto que le dio origen. Este carácter contrastado permite descubrir los distintos estados de percepción intrínsecos al acto de escucha. Es decir, aun siendo la misma música, la sensibilidad cambia del directo al disco. Y debemos decir que para mejor, puesto que lo que en la sala del Isabel la Católica se percibía a veces como excesivamente virtuosístico, saturado de notas, ahora se tiene una impresión de conjunto más rica y plena. Ayuda el hecho de que se haya modificado el orden de interpretación de los temas respecto al espectáculo y el excelente trabajo de registro y posterior edición del sonido, que facilita una escucha más compacta y un mayor distanciamiento emotivo del acto sin perder fidelidad.

Entre la colección de temas, hay para todos los gustos y registros propios de Barron. Los grandes, como él reconoce, aparecen. Ellington y Strayhorn en la delicada Star crossed lover . Monk en Monk`s dream , una excelente versión que indaga en el insondable mundo aparentemente caprichoso y plena de lógica interna, y Well you needn`t . El toque veloz y robusto del bop de Bud Powell, la pulsación fuerte de stride en los registros graves, la influencia del ragtime y el virtuosismo añejo de Jelly Roll Morton queda reflejada en All God`s children . En Spring can really hang you up the most , en cambio, nos sugiere la respiración lírica de blues de todo un Hank Jones, uno de sus maestros reconocidos. Dos temas firmados por el propio Barron, Lullabye (con la sensibilidad frágil y otoñal de Bill Evans) y Calipso (como tema de despedida, al igual que en el concierto, donde Barrron destapa su pasión por los ritmos afrocaribeños) completan el repertorio extraído del directo.

El palpitar clásico que tiene el pianismo de Barron, escuchar simplemente el principio del disco con el estándar Love walked in , de Rodgers y Hart, sólo podría tener un diseño plástico pretendida y acertadamente retro. La letra, el color blanco envejecido tirando a sepia, como desgastado por el uso, la fotografía en blanco y negro del interior, todo, nos devuelve el formato de los elepés de jazz antiguos de finales de los años 50. La fotografía de Pepe Torres, testigo imparcial que captura el instante sin pretender otra cosa que estar ahí sin ser visto, refleja la serena austeridad en los gestos de Barron. En la portada de frente, en la contraportada por detrás, la silueta del pianista invita a escuchar su música mirando hacia la tradición y hacia el futuro. Con este disco Granada ha capturado un momento, como otros tantos que ya se nos escaparon, de jazz irrepetible. Que lo disfruten una y otra vez.

 

Jesús Gonzalo



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Kenny Barron A night in Granada
Colección Festivales de Jazz de Granada, 2006.
Kenny Barron : piano.


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