Vuelve el legendario e innovador pianista Herbie Hancock con una propuesta jazzística sumamente sugerente: River (The Joni Letters). Acercamiento y reimaginación de las composiciones de Joni Mitchell en compañía de una banda estelar integrada por el saxofonista Wayne Shorter, el bajista Dave Holland, el poderoso baterista Vinnie Colaiuta y el guitarrista Lionel Loueke, además de voces invitadas de lujo: Norah Jones, Tina Turner, Corinne Bailey Rae, Luciana Souza, Leonard Cohen y Joni Mitchell.

River no es el primer encuentro entre Hancock y Mitchell, muy inclinada al jazz desde que conoció a Jaco Pastorius. En 1979 Hancock puso, junto a Wayne Shorter, Peter Erskine, Jaco Pastorius, Don Alias y Emil Richards, sus teclados al servicio de Mitchell en el sorprendente Mingus, mi disco favorito de la cantante, una obra atemporal e incomprendida en su momento, y en los muy serios trabajos Both sides now (2000) y Travelogue (2002). A su vez, Mitchell participó en dos canciones del proyecto Gershwin de Hancock, que presentó en 1999 en Granada, en el Festival Internacional de Jazz. Una recordada y sorpresiva actuación que abrió en exclusiva su gira europea.

Aunque River puede parecer al principio una continuación del disco de Hancock Posibilitéis (2005), muy inclinado al pop, la realidad es que es ante todo un buen disco de jazz que explora y amplia la vertiente jazzística de los temas del periodo clásico de Joni Mitchell, versos dotados de la frescura del jazz, a través de diez cortes, seis vocales y cuatro delicados instrumentales.

A lo largo de todo River sobresale la conjunción esplendida del piano de Hancock y del saxo de Wayne Shorter, contrapunto equilibrado entre los trazos sugerentes del saxofonista y las exploraciones del pianista, pura moderación y elegancia, que logran un equilibrio casi perfecto entre la estética de la improvisación del jazz y la emoción de una de las mejores compositoras de la música pop-rock; además de la brillante y colorista guitarra del africano Loueke
(Virgin Forest es su último trabajo discográfico que cuenta también con la presencia de Hancock) y la sólida labor de Holland y Colaiuta.

El disco se abre con el tema Court and Spark, cantado con suavidad y respeto por la aburrida Norah Jones, para ir adentrándose desde el lirismo de Mitchell, con solos de Shorter y Hancock, hacia nuevas y emocionantes sonoridades; y se cierra con el tema The Jungle Line, dúo de Cohen, en estremecedor rapsoda, y Hancock.

Sobresalientes son las aportaciones de la cantante de soul Tina Turner, muy controlada y certera en la balada Edith And The Kingpin y, sobre todo, la de la cantante de neo-soul Corinne Bailey Rae que hace suyo el tema River. Sin duda, las dos mejores y más emotivas composiciones cantadas del disco.

Dos temas instrumentales magníficos que no son de Mitchell, los estándares Solitude  de Duke Ellington y Nefertiti – versión monumental- de Miles Davis , nos perfilan y trazan una certera línea de unión entre el jazz y los sonidos de Mitchell. Pero es el tema Both Sides Now - además de Tea Leaf Prophec cantado por la cantante y poeta canadiense, mejor que en la versión original-, el que define todo el espíritu de River y el que une más a Mitchell y Hancock en este álbum emotivo, intrépido y sofisticado.

Jesús Villalba

 



--Herbie Hancock River

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