Dos de mis músicos favoritos hicieron sonar aires de vanguardia por Andalucía en marzo. Del Sr.Greg Osby nos ocuparemos más adelante. Hoy dedicaré unas líneas al que fue su pianista durante años de fructífera colaboración. Jason Moran-sí, hay vida tras Mehldau… Me acerqué a su música a través de la clásica y del cine de Eisenstein. Su revisión del fragmento de Alexander Nevski: El Campo de los Muertos (“Field of the Dead”) es sencillamente estremecedora. Los slides a la guitarra de Marvin Sewell acentúan el dramatismo. Un precioso lamento.
El 10 en Málaga, intercaló piezas de esa grabación “Same Mother” con una más discreta representación de su última y arriesgada propuesta: “Artist in Residence”. En este novedoso trabajo, su piano dialoga con voces sampleadas de críticos de arte. Un interesante ejercicio de experimentación con la palabra en el que se genera una constante tensión y liberación. Sus inseparables compañeros de la Bandwagon: Nasheet Waits y Tarus Mateen a la batería y bajo respectivamente, imprimen ritmos heredados de una cultura más urbana como el Hip-Hop, a los desarrollos de Moran procedentes de un profundo conocimiento de la tradición. Esas subidas y bajadas por el teclado actúan como acentos que marcan la cadencia de las palabras de fondo(los pies del público no paraban quietos), logrando finalmente que la voz humana vaya perdiendo protagonismo y se erija la Música en vencedora del conflicto. Sí, ella logra traspasar las fronteras que incluso el lenguaje verbal acusa y acaba ocupando todo el espacio. No encuentra límites. Es espacio.

Para cualquier curiosidad biográfica, lo interesante es acercarse a su web oficial: http://www.jasonmoran.com/ No obstante, sí es revelador reseñar quienes fueron sus mentores, no sólo por su búsqueda constante sino por el uso del teclado completo:”aquellos que se bastan solos”… Jaki Byard, Andrew Hill, Muhal Richard Abrams. Aunque ya hace semanas (y aún meses de su aparición sorpresa con el quinteto de Holland en Granada. Deliciosa…) me quedo con el arranque y el final. Abrió con “ Gangsterism On The Rise”, un ejemplo stride de las variaciones sobre el “Erato” de A. Hill que suele incluir en cada uno de sus trabajos y acabó con “He Puts His Coat And Leaves”, una emotiva composición en la que va montando estructuras desde la base, sin sección rítmica, cerrando elegantemente, serenando el torbellino de notas y palabras. “Se pone el abrigo-el sombrero ya lo lleva- y se marcha”…
Asun Galey