Programa Central y Ciclo Granada Jazz. Teatro Isabel La Católica. Noviembre de 2008
CON ÉSTE YA SON VEINTINUEVE
Programa Central
MIKE MOSSMAN & THE GRANADA FILM PROJECT
El Festival comenzó con una producción encargada por la propia organización: The Granada Film Project. La idea parece sencilla pero era todo un desafío: mientras se proyectan pasajes de películas en una pantalla trasera, los músicos interpretan e improvisan sobre lo que éstos les sugieren. Un bonito homenaje al cine y al jazz, los dos pilares de la cultura del siglo XX, que salió del gusto de todos. La selección incluía filmes célebres relacionados con el jazz, ya sea por su temática, por su banda sonora, o ambas cosas (p.ej. para El invierno en Lisboa, música de Dizzy, la de Miles en Ascenseur pour l'échafaud , la de Parker en Bird, la de Monk para Round Midnight, etc.). Michael Philip Mossman, brillante trompetista y compositor estaba además bien arropado por los tremendos solos de un Antonio Hart especialmente inspirado, y un George Colligan sencillamente arrollador, sobre una base rítmica más que potente. Los estupendos arreglos de Mossman para temas brillaron especialmente en Round Midnight, Laura o Moonriver. Las cosas empezaban bien y el personal disfrutó de lo lindo.

Antonio Hart
NICHOLAS PAYTON
Lo primero que llamó la atención fue la presencia no prevista del mismo pianista de la noche anterior, George Colligan. Parece que Payton y él se encontraron en el hotel y aquél lo invitó al escenario, pero sencillamente parecía otro pianista, en parte por el estilo de las composiciones, en parte por el sonido del instrumento, pues comenzó con un Fender Rhodes que no dejó hasta casi la mitad del concierto. El caso es que se adaptó a un repertorio, el nuevo trabajo de Payton titulado Into the blue. En un tempo bastante lento, como de bolero, desarrollaron un tema largo, algo cansino seguido de otro del mismo estilo, pero salvado por un inolvidable solo del percusionista. De repente el tema monocorde dio paso a un Days of wine and roses que hizo respirar a más de uno, y encaminó el concierto de menos a más. Al final, el maestro de la trompeta jazzera logró meterse al respetable en el bolsillo, pues éste acabó de pie, jaleando el tema I wanna stay in New Orleans al más puro estilo de las marchas de por allá.

Nicholas Payton
DANILO PÉREZ TRIO & LEE KÖNITZ
El trío del pianista panameño junto al viejo maestro del cool parecía un plato fuerte, pero resultó decepcionante en un concierto mal planteado. El swing no acabó de llegar en una ecléctica y errática deconstrucción improvisada de temas como Invitation de Bronislaw Kaper combinado con el Birimbau de Baden Powell y la Marcha fúnebre de Chopin, rematada (nunca mejor dicho) por un arreglo del bolero Bésame mucho que, aunque empezó bien, acabó como el rosario de la aurora. Al margen de la dudosa planificación del concierto, nos quedamos con las ganas de oír a un mito del saxofón, que, tras algún raro destello, se quedó escondido detrás del piano, olvidando que algunos de nosotros llevábamos 30 años esperando verlo. La sección rítmica es la única que trabajó, ya que Danilo Pérez, aunque tocó con la elegancia de siempre, tampoco se rompió mucho la cabeza. Al final sólo los más fanáticos e incondicionales admiradores del maestro Könitz quedaron satisfechos por un proyecto que, sinceramente, se quedó en lo que los taurinos llaman faena de aliño.
LIZZ WRIGHT
La joven Lizz Wright es sin duda un fenómeno del jazz vocal, como demostraron sus trabajos junto a Toots Thielemans ( One more for the road ) o Joe Sample ( The pecan tree ), o en sus homenajes a Billie Holiday y Ella Fitzgerald. Sin embargo, su repertorio de los últimos tiempos parece buscar el éxito mediante canciones pop rock que no por famosas dejan de ser huecas, cuando no blandengues. Un lastre del que tampoco nos libramos en Granada. Sin embargo, su majestuosa voz y la autenticidad de su fraseo nos retuvieron en la sala -por suerte- hasta que llegó el blues, no "un blues" sino "El Blues". Creíamos que ya no quedaba gente capaz de cantarlo con esa desgarradora pureza.... un verdadero dirty lown down digno de los tiempos de Bessie Smith, puro "erotismo primitivo" que diría Cortázar (en el buen sentido) al que un muy apropiado solo de piano de Kenny Banks le puso un broche de oro. A partir de allí Lizz recuperó el control de la sala, gracias a su espléndida voz y de su dominio del spiritual que mamó en la niñez. Por mucho jarabe popero que hubiera en su desafortunado repertorio, los amantes del jazz pudieron capear el temporal y encontrar su dosis de emoción.

Lizz Wright
DIZZY GILLESPIE ALL STARS
Después de tantos vaivenes por la periferia, la afición necesitaba entrar por fin en el cogollo del jazz puro y duro, y nada mejor que una reunión de compadres de Dizzy Gillespie para garantizarlo. Esta superbanda interpretó los temas que le valieron grandes éxitos al maestro ( Groovin' High, Con Alma, Fiesta Mo-jo, Be-bop, Round Midnight, Pennies from Heaven ) rememorando también su alegría y su swingazo arrollador desde el primer compás hasta el último, coronados por un Night in Tunisia como Dios manda. Destacó especialmente el asombroso pianista Cyrus Chestnut que nos tuvo con la boca abierta durante todas sus intervenciones, no sólo por su colosal habilidad técnica (sus dedos forman cascadas que hasta parecen retorcerse para tocar "hacia atrás"), sino por su imaginación, su originalidad, su delicadeza y su sentido del ritmo. Con una magnifica sección rítmica que nos devolvió todo el walking bass del que hasta entonces nos habían privado sus predecesores, James Moody y su colegas swinguearon a pierna suelta, dando una lección magistral acerca de qué demonios es eso del jazz, pues si hubo un tiempo en que se abusaba del prototipo, ahora sabemos cuánto lo echamos de menos. Los verdaderos adictos al swing se quitaron el mono por unos meses.
STEFANO BOLLANI
Tras un inesperado cambio de cartel debido a un accidente, el original pianista y compositor italiano Stefano Bollani compartió el escenario con su quinteto " i Visionari ", un original quinteto que supo estar a la altura del reemplazado Enrico Rava, destacando especialmente el asombroso clarinetista. Pero es sobre todo la imponente personalidad de Bollani la que cautivó y sedujo definitivamente: parece que su imaginación es inagotable, no se parece a nadie y no se repite nunca. Era probablemente el artista menos conocido del festival y el que más gustó, a pesar de que no era una música fácil, aunque el directo tiene esas cosas. Ayudó el que incluso los elementos más insólitos o vanguardistas quedaban libres de la más mínima sospecha de pretensión o pedantería gracias al desenfadado show humorístico con que acompañaba el plano puramente musical. La tradicional apuesta europea del Festival granadino volvió a triunfar, y el bis ya fue un concierto por si solo.
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Stefano Bollani I Visionari
CHRIS POTTER UNDERGROUND
Este joven lobo venía dispuesto a tragarse Granada y –sin lugar a dudas- lo consiguió. Estuvo explosivo desde el momento mismo en que pisó el escenario, algo exhibicionista incluso en el primer tema, como para dejar claro quién es quién antes de que empiece la música propiamente dicha. Magníficamente acompañado por Nate Smith a la batería y Adam Rogers a la guitarra, y secundado en el piano eléctrico por Craig Taborn, un exquisito virtuoso que hacía al mismo tiempo de bajista con la mano izquierda, su propuesta musical era una especia de revival de lo mejor del jazz de los setenta, recordando a los Return to Forever, Weather Report, Mahavishnu, Steps Ahead , que tanto revolucionaron el cotarro por aquellos años, pero con el sello peculiar que le da su forma de interpretar e improvisar: un estilo tan poderosamente "físico" que lo hace heredero directo de Sonny Rollins, aunque contrastado con unas poéticas incursiones en el clarinete bajo. Los pies se nos iban solos durante todo el concierto, incluso cuando el saxofonista tocaba sin acompañamiento. Como dijo el torero: " en dos palabras: im _ presionante ".

Chris Potter Undreground
ELIANE ELIAS
A juzgar por la venta de entradas, era la gran favorita, pues se agotaron el mismo día en que salieron a la venta. No es para menos, ya que esta artista estupenda (en todos los sentidos) ya ha arrasado anteriormente en una ciudad que no olvida esas cosas. La pianista brasileña mezcló los temas de sus dos últimos discos (ambos de 2008): Bossa Nova Stories (homenaje a los maestros que crearon el género) y Something for you (Homenaje a Bill Evans), con un dominio ya tan perfeccionado y natural de la fusión entre jazz y música popular brasileña que, si no conociéramos los temas no sabríamos cuáles son versiones sambistas de temas jazzeros ( Waltz for debby, Emily, I love my wife, You the night and the music, They can't take that away from me ) y cuáles sambas tocados a lo jazzero ( Chega de Saudade, Desafinado, Só danço samba, Garota de ipanema, A rã, Ladeira da preguiça, Chiclete com banana, A falsa bahiana ). La elegante y sutil pianista reunió magníficamente el romanticismo de Evans y el flegmatismo de Jobim, secundada por tremendos acompañantes como el gran maestro Marc Johnson en el contrabajo, que hizó un par de solos de antología, o el joven batería, Rafael Barata, que se lució como uno de los grandes valores de la nueva generación de jazzmen brasileños. Una noche grandiosa de samba, de swing y, todo hay que decirlo, de glamour.
KURT ELLING & BIG BAND DE GRANADA
Kurt Elling es otro artista en la cumbre de su éxito por lo que despierta gran expectación. Empezó su concierto con una auténtica exhibición de su acrobática voz, para entrar en materia con un proyecto de corte muy moderno, con la seguridad de perro viejo que le da el saberse todos los trucos heredados de la más noble tradición. Hubo momentos de auténtica locura en alguno de los scats, especialmente el dúo de "percusión vocal" con el extraordinario batería Ulysses Owens. La segunda parte fue más tradicional pero no por ello menos intensa. Un homenaje a Frank Sinatra en que el cantante estuvo magníficamente acompañado por la Big Band de Granada, que con milimétrica precisión consiguió ese sonido tan auténtica y profundamente americano que requiere la recreación de leyendas como Fly me to the moon, The best is yet to come, The lady is a tramp o You make me feel so young, ocasión que Kurt Elling aprovechó para dejar claro que su parecido con Fred Astaire va más allá del físico. Un homenaje a la Edad de oro del cine y del jazz que cerraba el ciclo empezado con el cinematográfico concierto inaugural.

James Moody
Ciclo Granada Jazz
ANGELA MURO
La cantante, compositora y actriz presentó su nuevo disco Marron Glacé, arropada por un lujoso elenco de jazzmen granadinos (Corralito, Eric Sánchez, Guillermo Morente, Julio Pérez, Paul Stocker, Fernando Wilhelmi, Pedro Andrade entre otros) en un espectáculo muy vistoso, donde pudo lucir su hermosa voz y su maestría como vocalista y como show-woman. Resultó especialmente convincente en los boleros donde llegaba a producirse una perfecta comunión entre la letra, la música y la mímica, rebosando de los sentimientos apasionados que caracterizan esa tradición. La guajira final, a modo de fin de fiesta gitana para lucimiento de todos los instrumentistas, puso en pie hasta a los más tibios. La cantante estuvo sin embargo algo desacertada en sus peroratas de presentación, poco acordes con la profesionalidad y la calidad musical de un producto tan logrado. Pero, dejando de lado esos sermones tan fallidos como innecesarios, se ofreció al público un proyecto musical de mucha altura, con el mérito añadido de oponerse valientemente al cutrerío musical y poético (¿supuestamente dylaniano?) que impera en el entorno de los cantautores.
HAFED MODIR Y EL TRÍO ANDALUZ
Hafed Modir es un saxofonista muy interesante, con un sabor oriental y un gusto mingusiano poco frecuentes. Su concierto quedó sin embargo un poco deslucido por un repertorio algo reiterativo y una incompleta compenetración entre el solista y la sección rítmica. La fusión orientalista del californiano es heredera de una tradición coltraniana que desembocaría en el free jazz mientras que la fusión flamenco-jazz que practicaban sus acompañantes era de otro tipo ya que su componente jazzístico es -en comparación- más "clásico", conformando una base a la que el saxofonista no acabó de adaptarse completamente. Eran dos estéticas que, más que mezclarse, se iban turnando. La cosa sólo llegó a estar realmente emocionante en un límpido Good bye pork pie hat .
nte en el timbre y en la combinación electroacústica.
Antonio Pamies
Fotos: Pepe Torres |