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ECINE

 

 

 

 

Bonito y evocador título ¿verdad? Un libro para leer despacio, recreándose en una prosa tan cadenciosa como caliente, mientras en el escenario del Club Blue & Noir toca un Thelonius Monk redivivo.

Porque esta novela de Charlotte Carter es un hermoso homenaje a uno de los pianistas más heterodoxos, sorprendentes y revolucionarios de la historia del jazz. El primer capítulo de “El dulce veneno del jazz” se llama “I mean you”, y como el resto de los títulos de los demás capítulos, se corresponde a alguno de los temas musicales de Thelonious S. Monk.

Estamos ante una singular novela protagonizada por una negra. Una negra de veintiocho años, de uno setenta y ocho de estatura y a la que podríamos definir como una Grace Jones con peor cintura, pero mejores tetas. Ojo, si me tomo tantas libertades descriptivas es, únicamente, porque la autora así la define al comienzo del libro.

Y esta Grace Jones apechugada tiene otra característica muy especial:

“Cualquier negro te lo dirá si se lo preguntas: las mujeres no tocan el saxo. Yo soy la excepción. En fin, decir que toco el saxo es un poco exagerado. Más bien improviso como puedo.”

Una chica de armas tomar que toca en la calle, pero, entiéndaseme bien, ni vive en ella, ni mucho menos la hace. Una chica que, frisando los treinta, aún no ha renunciado a sus sueños de música, bohemia y libertad.

Un día, otro músico callejero le pide auxilio. Necesita un lugar donde pasar la noche. Y Nanette le permite que duerma en el sofá de su casa para, de madrugada, encontrárselo muerto, con un cuchillo de grandes proporciones clavado en el cuello.

A partir de ese momento, y viviendo situaciones a veces divertidas, a veces atemorizadoras, Nanette verá cómo su tranquila vida de músico callejero queda definitivamente alterada.

Nuestra heroína conocerá a policías violentos, a gángsteres de baja estofa, tomará chupitos con Aubrey, una chica de divinas proporciones que baila como los ángeles en una barra americana; y soñará con volver a París.

Pero, haga lo que haga, no podrá evadirse de un enigma que le persigue sin darle tregua: ¿Quién es Rhode Island Red? ¿Está en el origen de las muertes que se suceden en torno a Nanette? Un enigma que está relacionado nada menos que con... Charlie Parker. Con Bird en persona.

La novela de Charlotte Carter es mejor por lo que sugiere que por lo que cuenta. Su tono, entre paródico y clásico, puede llegar a desconcertar; y está mejor pensada que ejecutada. Pero se deja leer muy bien, es ágil y entretenida, homenajea a nuestro género favorito en cada una de sus páginas y, a fin de cuentas y como decía José, un excelente lector de género negro, si “El dulce veneno del jazz” no terminó de convencerle como novela, le sirvió para descubrir a Monk, comprarse un recopilatorio de su música y disfrutarlo un buen puñado de noches. Lo que no es poco, ¿verdad?

Jesús Lens Espinosa de los Monteros

El dulce veneno del Jazz
Charlotte Carter

Editorial Siruela 18,90 euros

Título original:
Rhode Island Red (1997)

 

 

 

 
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