Massimo Carlotto

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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ECINE

 

 

 

 

Hace unos años, cuando José Luis Serrano publicó su novela “Al amparo de la ginebra”, hubo muchos lectores que, más que la trama, lo buscaban era poner la cara conocida de personas reales en algunos de los personajes inventados por el autor. En las ciudades pequeñas, con las novelas criminales, pasa eso.

Massimo Carlotto, sin embargo, ha sido mucho más directo y brutal a la hora de escribir la primera novela protagonizada por el Caimán: “En Padua, cuando salió el libro, se armó un escándalo porque la gente reconocía por la calle a los personajes y los señalaba.” Y teniendo en cuenta que hablamos de una novela que apunta hacia la corrupción y la miseria moral de los más poderosos, de los prebostes más conocidos y reconocidos de la sociedad de Padua... hay que echarle valor.

Pero, ¿quién es el Caimán?
Caimán es el antiguo cantante de un grupo de Blues, los Old Red Aligators, al que, por un malentendido, enchironaron durante siete largos años. Largos y duros, pero fructíferos. Porque, al demostrar que era un tipo callado, silencioso y fiable, al salir del trullo, el Caimán se había ganado una buena fama, lo que le permitió ganarse la vida de una manera un tanto peculiar: “haciendo pequeñas investigaciones para toda la gente legal que necesita entrar en contacto con el de los bajos fondos.”

De su pasado como bluesman le queda un nombre, la afición a la música negra por excelencia y una muy especial forma de entender la vida. Por eso, cuando una abogada con pinta de ejecutiva agresiva amenazó con fastidiarle el concierto de Coopera Terry, al Caimán no le gustó: “detesto que alguien me moleste mientras escucho buen blues.” Y, de haber sabido la que se le venía encima, le habría gustado mucho menos.

Caimán es peculiar hasta por los instrumentos que tocaba cuando era músico: “Acompañaba mi blues con el rubboard, un instrumento hecho artesanalmente con una lámina de metal ondulado - a primera vista puede parecer una tabla de lavar la ropa – y cuya sonoridad siempre está presente en la música zydeco de los grupos negros Cajuns, los descendientes de los afroamericanos de Loussiana.”

¿Qué misión le encarga al Caimán esa abogada?
Una típica del género negro: encontrar a una persona desaparecida. Concretamente, a un joven delincuente que, estando en régimen abierto, se ha saltado la vuelta a prisión. El Caimán acepta y, por fin, puede escuchar su concierto.

Pero, por supuesto, las cosas no serán sencillas y, como también es habitual en las mejores novelas de género negro, las cosas no son como aparentan. Hurgando en los ambientes más siniestros del sadomasoquismo de Padua, Caimán irá de sorpresa en sorpresa, acompañado de su colega Beniamino, una de esas amistades carcelarias que se prolongan más allá del patio de la prisión.

Pespunteada toda la acción por una impresionante banda sonora, Caimán irá requiriendo la ayuda y la colaboración de los tipos más deliciosamente estrafalarios de la ciudad, de un comunista reconvertido de central de información más fiable que la CIA a un periodista con ansias de ganar notoriedad, pasando por activistas rojos que aún sueñan con la utopía.

Caimán y Beniamino, además, tendrán que lidiar con dificultades añadidas. Como la alergia de nuestro detective vocacional a las armas de fuego. O a una convivencia que no siempre es fácil:

“Beniamino se fue a la cama. Una vez solo, saqué la botella y estuve bebiendo hasta que me emborraché. Me acerqué al equipo de música, puse la cinta de The healer de John Lee Hooker y subí el volumen al máximo. Me estaba balanceando al ritmo de un solo de Carlos Santana cuando llegó Beniamino con un bonito pijama de seda rojo fuego. Cogió el equipo y lo estampó contra la pared, luego me mandó un beso con la mano y guiñándome un ojo se volvió a la cama.”

Escenas de dos amigos, de dos compinches que, tras “La verdad del Caimán” aún han de traernos muchas noches de gozoso insomnio a los amantes del género negro y de la buena música, bien alta, en equipos potentes ya que, como les espeta una amiga: “Podríais recorrer nuevos caminos, emprender una nueva vida, pero no lográis apartaros del pasado. Tenéis vuestras cuentas que ajustar, sobre todo con vosotros mismos. Y cada día que pasa es una nueva cicatriz.”

 

Jesús Lens Espinosa de los Monteros

La verdad del Caimán
Massimo Carlotto

Ediciones Barataria

Título original:
La Verità dell'Alligatore (1995)


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