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ENEMIGOS PÚBLICOS

La última película de Michael Mann, “Enemigos públicos”, cuenta la historia de uno de los gángsteres más famosos de la historia de los EE.UU., un país que tiene la buena y sana costumbre de elevar a sus más famosos delincuentes a los altares de la cultura popular.

John Dillinger ha pasado al imaginario colectivo de los norteamericanos como uno de esos ladrones buenos a los que las circunstancias obligaron a seguir el mal camino. Estamos en los oscuros años 30, los de la Gran Depresión provocada por el colapso de Wall Street. Mientras millones de ciudadanos quedaban en el paro y acaban sumidos en la miseria más absoluta, había un puñado de ellos que no se resignaban y, pasando a la acción directa, empuñaban las armas y asaltaban bancos.

Dillinger fue el más famoso y conocido, no en vano se convirtió en el Enemigo Público Número Uno y en la obsesión tanto del FBI como de J. Edgard Hoover, que puso a disposición de Melvin Purvis, el Perseguidor, tanto un arsenal de modernas y sofisticadas armas como todo un ejército de veteranos polis de todo el país, además de los adelantos técnicos y científicos más avanzados del momento.

Y todo ello nos lo cuenta Michael Mann con su excepcional pulso narrativo habitual, en una larguísima película que, sin embargo, se disfruta en cada uno de sus fotogramas. En primer lugar, por el papel interpretado por Johnny Depp, atractivo e hipnótico, de los que imantan. Uno de esos personajes libertarios que no piensan en el mañana, que viven al día y que son honestos y coherentes con su forma de entender la vida.

Después está la acción. Entre las fugas de la cárcel, los atracos a los bancos y las persecuciones en coche, “Enemigos públicos” tiene brillantes momentos de acción, rodados con la meticulosidad que caracteriza a Mann, con la cámara al hombro, mostrando la confusión, la violencia y hasta la sequedad de según que momentos.

Para todas y cada una de estas secuencias, la extraordinaria banda sonora de Elliot Goldenthal tiene temas precisos y preciosos, pero la grandeza de la música que puebla el metraje de “Enemigos públicos” está en las canciones originales que se pueden escuchar en los ciento cuarenta minutos que dura la película. Desde el “Ten million slaves” de Otis Taylor hasta, sobre todo, las canciones de Billie Holiday.

Porque además de tipos duros y buenas dosis de acción acción, en “Enemigos públicos” hay una romántica historia de amor que sirve de contrapunto a tanta violencia y contribuye a dar forma al personaje de Dillinger. En una época en que se vive deprisa, a veces demasiado, las decisiones hay que tomarlas sobre la marcha. Y es lo que hace la encargada del guardarropa de la que se enamora el gángster: decir que sí sin pensarlo. Al menos, sin pensarlo mucho.

Y la historia de amor entre el Enemigo Número Uno de los Estados Unidos y la modesta e inocente joven de la que se enamora es, a la vez, tierna, apasionada, excitante y dolorosa. Una relación al límite, condenada a fracasar, dada la complicada vida y más que cercana y presumible muerte de Dillinger.

Y nadie como Holiday para transmitir los matices necesarios a una historia de amor y muerte. Canciones como “Love me o leave me”, “The man I love” o “Am I blue?” ponen las dosis justas de emoción, dramatismo y sensualidad a las imágenes de la película.

Pero si hay una canción esencial en “Enemigos públicos”, incidiendo tanto en el desarrollo de la trama y la composición de los personajes como, sobre todo, en el poético y emocionante final, es “Bye, bye blackbird”, interpretada por Diana Krall y cuya letra, tan corta como conmovedora, mezcla el amor con los miedos, las inseguridades con los anhelos y, por supuesto, evoca las más emotivas despedidas.

 

 

BYE, BYE, BLACKBIRD

Pack up all my cares and woes
feeling low here I go
Bye Bye blackbird
Where somebody waits for me
sugar sweet so is she
Bye Bye Blackbird
No one seems to love or understand me
and all the hard luck stories they keep handing me
where somebody shines the light
I'll be coming on home tonight
Bye Bye Blackbird
Nobody seems to love or understand me
and all the hard luck stories they keep on handing me
where somebody shines the light
I'm coming on home tonight
Bye Bye Blackbird



Jesús Lens Espinosa de los Monteros

 

 

 

 
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