¿Por qué un Día Internacional del Jazz?

«El jazz, que fue una de las mayores expresiones culturales del siglo XX, está cautivando ya el espíritu del siglo XXI. En tiempos de cambio e incertidumbre, necesitamos más que nunca el poder del jazz para reunir a las personas y reforzar el respeto por los valores comunes.»
Irina Bokova, Directora General de la UNESCO.

¿Por qué un Día Internacional del Jazz?

El jazz rompe barreras y crea oportunidades para la comprensión mutua y la tolerancia
El jazz eje de la libertad de expresión
El jazz es un símbolo de unidad y paz
El jazz reduce tensiones entre individuos, grupos y comunidades
El jazz fomenta la igualdad de género
El jazz refuerza el papel que juega la juventud en el cambio social
El jazz promueve la innovación artística, la improvisación, nuevas formas de expresión y la integración de músicas tradicionales en las formas musicales modernas
El jazz estimula el diálogo intercultural y facilita la integración de jóvenes provenientes de medios marginados.

2013En noviembre de 2011, durante la Conferencia General de la UNESCO, la comunidad internacional proclamó el 30 de abril como el Día Internacional del Jazz. Esta jornada tiene como objetivo sensibilizar al público general sobre las virtudes de la música jazz como herramienta educativa y como motor para la paz, la unidad, el diálogo y el refuerzo de la cooperación entre pueblos. Gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, instituciones educativas y ciudadanos particulares ya implicados en la promoción de la música jazz aprovecharán esta oportunidad para fomentar la idea de que no se trata tan sólo de un estilo de música, sino de que el jazz contribuye también a la construcción de sociedades más inclusivas.

Gregory Porter

No es de extrañar que el trompetista Wynton Marsalis lo haya definido “como un cantante fantástico”, que acapare portadas en las principales revistas de jazz  como Down Beat y Jazz Times  o que sea el cantante de jazz que más discos vende en Estados Unidos en la actualidad.

“Be Good” (2012), el segundo disco de Gregory Porter, producido por Brian Bacchus (productor de Norah Jones, Cassandra Wilson, Joe Lovano o Lizz Wright) con composiciones propias, excepto la gran versión que realiza de “Work Song” de Cannonball Adderley y “God Bless The Child” de Billie Holiday, es una referencia obligada para la crítica jazzística a nivel mundial

Artista invitado frecuentemente por la Jazz At Lincoln Center Jazz Orchestra y con una agenda plagada de conciertos en los mejores festivales, Porter es un cantante inequívocamente de jazz, dotado de una poderosa voz, profunda y cálida, con un exquisito gusto en la interpretación, y con un estilo profundamente impregnado del mejor soul y rhythm and blues, además de  un compositor evocador y comprometido socialmente que construye una relación cercana con el oyente, ya sea con una conmovedora reflexión sobre una madre soltera o a favor de la lucha por la igualdad racial.

Swing of Change

Hoy día se suele admitir que la palabra ”swing” vale tanto para referirse al impulso típico del buen jazz como al estilo jazzístico que predominó para gran banda en la época 1935 – 1946.  Swing (balancearse o balanceo), como verbo describe la acción de crear la pulsión básica y el flujo rítmico que constituyen la marca distintiva de una auténtica interpretación del jazz. Panassié en el diccionario del jazz lo define como “tocar con soltura y total flexibilidad; no hay verdadera música de jazz sin swing”.

Grandes nombres como Benny Goodman, Jimmie Lunceford o Duke Ellington, contribuyeron a  que el swing fuera  la música predominante en Estados Unidos durante esos años. Su sonido  llegó  con fuerza a  Europa, incluida la misma Alemania nazi,  desafiando claramente la actitud hostil del régimen fascista.

Con el swing como base musical y un guión protagonizado por un barbero racista, cuatro estudiantes de la Escuela de Artes ESMA en Francia: Harmony Bouchard, Andy Le Cocq, Joakim y Riedinger Cenzi Rápale, realizaron para su proyecto de  fin de carrera el estupendo corto animado Swing of Change.

Charles Lloyd y Jason Moran: Hagar´s Song

CharleLloyd-JasonMoranCon Hagar´s Song, el saxofonista Charles Lloyd lleva a un primer plano su estrecha relación con Jason Moran, un pianista versátil y audaz, habitual del cuarteto del saxofonista en sus últimas  actuaciones y  grabaciones: Rabo de Nube (2008), Mirror (2010) y Athens Concert (2012). Los que asistieron al concierto de Charles Lloyd en el Festival Internacional de Jazz de Granada del año 2010 recordaran seguramente la  estupenda actuación  del cuarteto, conformado por ambos, Reuben Rogers  (contrabajo) y Eric Harland (batería).

Hagar´s Song es sobre todo un testimonio de la elocuencia  sonora de Lloyd e incluye composiciones especialmente  queridas por él,  como la seductora Pretty Girl que abre el disco, la evocadora Bess, You Is My Woman de George Gershwin, la melodía ligera y dulce All About Ronnie, la alegre Mood Indigo de Duke Ellington o dos versiones conmovedoras de temas clásicos del folk rock americano: Shall Be Released de Bob Dylan  y  especialmente, God Only Knows de Brian Wilson, una de los más famosos temas de  los Beach Boys.

En la parte central del disco, una composición propia de Lloyd: Hagar Suite, un inquietante, complejo y atractivo poema sinfónico dividido en cinco partes,  con raíces africanas. Un viaje emocional compuesto  por el saxofonista en honor de su tatara-tatara-abuela, que de niña fue vendida como esclava en el sur de Mississippi.

Pese a que algún oyente pueda notar la ausencia de una sección rítmica  en  algunos pasajes, la brillantez interpretativa y la complicidad interactiva del dúo, plagada de texturas sonoras sorprendentes, hacen que en muchos aspectos, este disco sea de los más íntimos y mejores de Lloyd, dotado de una fuerte introspección, intensidad y lirismo. Un canto a la sinceridad y a la belleza del jazz.

Bebo

Entrañable y excelente persona, Bebo Valdés, uno de los grandes protagonistas de la música cubana y precursor del jazz latino, del que disfrutamos en un emotivo concierto en el Festival Internacional de Jazz de Granada en la edición del año 2000, en una de sus primeras actuaciones en España, con Joe Santiago (contrabajo) y el gran percusionista Potato Valdés, ha fallecido hoy en Suecia a los 94 años de edad.

Padre de otro gran pianista y compositor genial, Chucho Valdés, Bebo fue uno de los grandes músicos de Cuba, tanto como director de orquesta, compositor, arreglista o instrumentista. Una carrera brillante truncada en el año 1960 que se exilia a Estocolmo para emprender una nueva vida. Alejado de la música durante más tres décadas, salvo pequeñas actuaciones en un hotel de la capital, hasta que en el año 1994 en que Paquito D´Rivera le invita a grabar un sensacional disco: Bebo Rides Again, una colección de clásicos cubanos junto a temas originales de Valdés. Un trabajo que supuso la vuelta de Bebo a la escena internacional con un éxito sin precedentes, especialmente en España, donde ha sido un músico muy querido y admirado.

Su concierto en Granada ha quedado grabado en la memoria de Festival Internacional de Jazz como uno de los mejores, tanto por su música como por la bondad, gentileza, sonrisa y elegancia que mostró en los largos momentos que compartimos  en aquel inolvidable día.

bebo valdes

 

 

 

 

Foto: Mercedes Burgos.
Granada, noviembre, 2000.

Time After Time

Entre el 26 de enero y el 14 de abril de 1984, Miles Davis grabó cerca de 40 canciones de estilo AOR (Adult Oriented Rock), con temas de Tina Turner, Cyndi Lauper, Dionne Warwick o Michael Jackson, entre otros. Ya en 1950, Davis también había añadido este tipo de canciones a su repertorio y algunos críticos se lo habían reprochado. Pero una vez más, buscaba materiales populares para sus grabaciones, conciertos y para su nuevo álbum “You´re Under Arrest” , un nuevo impulso en su carrera musical con un contenido político sobre el racismo, la contaminación y la guerra, en el que finalmente incluiría tres piezas pop: Time After Time, Human Nature y Something´s on Your Mind.

Sobre la balada Time After Time, una de sus favoritas, comentaba que aunque la tocaba frecuentemente en directo, el grupo tuvo que grabarla una y otra vez. “No tiene que ver con repetir las tomas, sino con el sentimiento que une le pone. Quiero decir, uno no puede decir te amo dos veces. Tienes que decirlo cuando lo sientes. Y cuando toco una balada, más que cualquier cosa, soy totalmente yo mismo”

En esos años, a Miles, convertido en una gran estrella, le gustaba tocar buena música y que la gente acudiera a sus conciertos. No le interesaba ser una leyenda esotérica del jazz y trataba de atraer nuevos aficionados a través de la belleza de su sonido.

En este video de 1985, grabado en uno de sus multitudinarios conciertos en Japón, podemos disfrutar de su interpretación de Time After Time, con el sonido personal, intimo y característico que a su trompeta daba el uso de la sordina Harmon., con notas cortas tendentes al lirismo y a la introspección.

Swept Away: el regreso de Marc Johnson

Han pasado casi nueve años desde que Marc Johnson grabara su último disco para el sello ECM, el celebrado Shades of Jade.  Pero a pesar del paso del tiempo, una característica que ha mantenido constante a lo largo de su carrera, al igual que Evans, es su habilidad musical para equilibrar técnica y elegancia. Dotado de una bella sonoridad y una gran musicalidad, mezcla de suavidad y de precisión, Johnson es el compañero perfecto para el dialogo de cualquier trío de jazz.  No en vano formo parte, para mi gusto, de uno de los mejores grupos de la historia  junto a  Bill Evans y Joe la Barbera.

Swept Away supone el regreso de Johnson  a la escena discográfica como líder, en compañía de su esposa, la pianista  Eliane Elias, y del ágil  batería Joey Baron. Un soberbio trí, al que hemos visto en los Festivales de Jazz de Granada,  acompañado por Joe Lovano en varios de los temas, una acertada adición  gracias al magnífico tono que despliega el saxofonista y a su empática interacción con sus compañeros, especialmente con la pianista. Teniendo en cuenta el encuentro de tan fuertes personalidades musicales, uno de los logros  más notables que se aprecian en el disco es como cada intérprete conserva su identidad inconfundible con una abierta capacidad para explorar nuevas y amplias direcciones estilísticas, conformando una experiencia musical cercana y, sin embargo, totalmente fresca e innovadora de la manera más discreta y elegante imaginable.

La lírica melodía Swept Away, con el trío original, abre y da título a un disco acústico de latente swing. Seguida por una sensacional segunda pista: It´s Time, ya con la presencia de Joe Lovano. Una ardiente balada que tiene un romántico y negro  ambiente nocturno, alrededor de la medianoche, al igual que muchos de los temas del disco -como Moments o Midnight Blue-, compuestos por Johnson y Elias, excepto el arreglo de la canción folk norteamericana Shenandoah, que cierra el álbum con un poderoso solo de Jonhson. La enérgica Sirens of Titan, la alegre melodía B Is For Butterfy  o One Thousand and One Nights, de inspiración oriental, conforman un exquisito  y agradable disco.

No es casualidad, tanto por sus composiciones como por su sonoridad y estilo, que Swept Away este editado por el prestigioso sello de jazz independiente alemán ECM (Edition of Contemporary Music), famoso por sus grabaciones de sonido cristalino y cuidadas ediciones.

Café-Bar Cinema

De la misma forma en la que corre (siempre me ha adelantado), con pasos rápidos, veloces  y seguros, llueva o brille el Sol, y al igual que los grandes y buenos escritores escriben constantemente, Jesús Lens escribe sin parar, en su trabajo como director de comunicación, en su blog Pateando el Mundo, como ensayista, columnista, crítico de cine o de música, en los periódicos, en diversas páginas y revistas virtuales, en su blackberry, en libretas o en el ordenador; y cada vez mejor, como un gran escritor, como demuestra la prosa sostenida, constante e interesante de su último y original libro. Una estupenda obra escrita con sentimiento  y rigor historicista, cuyas páginas transpiran dos de sus grandes pasiones: el cine y la música.

En Café-Bar Cinema. Cafés, bares y clubes de película, confluyen grandes estrellas del cine, hombres y mujeres, directores, artistas, camareros, músicos, clientes, ciudades, pasiones, cócteles, héroes, villanos, historias, canciones…para conformar una visión diferente de la historia del cine y un excelente y exquisito  recorrido por bares, cafés y clubes cinematográficos, reales o ficticios, donde se cruzan historias y vidas, desde el entrañable e inolvidable Rick´s Café de Casablanca hasta el futurista Dimitri’s Bar deBlade Runner, pasando por el mítico y jazzístico Cotton Club.

No hace muchos años, en el Festival de Jazz de Granada, disfrutábamos de auténticos trasnoches de jazz, en los bares de la ciudad de noviembre, transformados en clubes con alma negra a la medianoche, aún embriagados por el jazz a la salida del teatro, sintiendo los sonidos envolventes y calidos de un saxo o de una voz, el murmullo del público y el tintineo de los cubitos en las copas. Estupendas sensaciones y emociones recobradas con las historias de Jesús Lens que nos transportan a clubes, cafés y bares de película, para hacernos sentir un poco protagonistas o espectadores de primera fila… Si aman el cine, la música y la lectura, por favor, no dejen de leer este gran libro.

Ignacio Berroa: sentido y sensibilidad

ignacioberroa

Con una larga y exitosa carrera como educador y demandado y reputado sideman , Ignacio Berroa es una de las grandes leyendas de la batería que ha retrasado – quizá por exceso de trabajo-, el inicio de su carrera como líder. Su debut discográfico en solitario ha tardado, pero ha merecido la pena: Codes (Blue Note) ha sido alabado por la crítica especializada y recibido numerosos premios. En el concierto de Caja Granada presentó un conjuntado, experimentado y rodado grupo, integrado por el exquisito pianista John di Martino, el sorpresivo saxofonista John Ellis  y el habilidoso bajista Ricardo Rodríguez.

Matrix, el tema compuesto por Chick Corea que abre el disco de Berroa, sirvió  también para iniciar un concierto  repleto de sugerentes atmósferas musicales y de bellas sonoridades e  ideas, con grandes espacios para la improvisación, sobre todo en temas novedosos  como Surviving In The City –compuesto por Rodríguez-, y la preciosa melodía Little Giggles –compuesta por Ellis-. Grandes  solos de batería,  piano, contrabajo, saxo, se fueron yuxtaponiendo a lo largo de  un concierto rítmico, cálido y sugestivo. Arreglos de grandes clásicos como el emotivo  Woody ´N´You de Gillespie, en el que Berroa demostró sus grandes dotes como batería o la muy aplaudida versión de Aquellas pequeñas cosas de Joan Manuel Serrat, con una gran demostración de la sensibilidad de di Martino –alma del grupo, en esta ocasión-, fueron conformando un estupendo concierto en el que Berroa transmitió  un delicioso sentido del jazz contemporáneo con una excelente formación muy alejada del grupo de jazz latino al uso.

Como afirmó Berroa en la presentación de su banda, una de las cosas más maravillosas que tenemos los seres humanos es el tiempo, y ojalá que podamos seguir disponiendo de tiempo y de ocasiones como ésta, para disfrutar de la música en directo.

Everybody Wants To Be A Cat

Everybody-Wants-To-Be-A-CatMuchos recordamos con cariño la divertida película de aventuras felinas que transcurre en París: Los Aristogatos (1970), tanto por su excelente banda sonora, como por sus entrañables personajes: Duquesa y sus traviesos cachorros; la anciana y excéntrica millonaria Madame Bonfamille; el vagabundo y vividor Thomas O’Malley o la estupenda banda de Scat Cat y sus Gatos Swing. Y es precisamente el tema Everybody Wants To Be A Cat, cantado en su versión original por Phil Harris, Scatman Crothers, Ravenscroft Thurl, Vito Scotti y Paul Winchell, el que abre y da título al disco con una modernizada versión instrumental del quinteto de Roy Hargrove.

La aparición de este proyecto que acaba de lanzar el sello Disney Pearl Series, no debería de ser una sorpresa dada la conocida afición de Walt Disney por el jazz y el cariño que músicos como Miles Davis, Artie Shaw, Glenn Miller, John Coltrane o Louis Armstrong, entre otros muchos, han tenido para interpretar las canciones de sus películas.

Everybody Wants To Be A Cat es una cuidada producción que incluye versiones jazzísticas de exitosas películas de Disney, tanto clásicas como contemporáneas, recreadas por artistas de diversas generaciones, desde la prometedora y jovencísima cantante Nikki Yanofsky (17 años), interpretando con una poderosa big band el tema It’s a Small World, hasta el veterano Dave Brubeck (90 años) con dos temas grabados en formato trío: un sensacional Some Day My Prince Will Come (tema ya interpretado por Dave Brubeck, Bill Evans o Miles Davis), y la deliciosa Alice In Wonderland, en compañía de la cantante Roberta Gambarini.

Grandes músicos como el saxofonista Joshua Redman con una extraordinaria versión de You’ve Got A Friend In Me, la cantante Dianne Reeves con He’s A Tramp, Regina Carter, Alfredo Rodríguez, Mark Rapp, Kurt Rosenwinkel, Gilad Hekselman, The Bad Plus o la inevitable contrabajista y vocalista Esperanza Spalding con una correcta versión de Chim Chim Cher-Ee del filme Mary Poppins, completan un acertado  mosaico musical y un atractivo y afectuoso recopilatorio.